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Reflexiones cortas, escritas a ratos.

Todo lo que no sale

Haces cinco cosas para que exista una. Y las otras cuatro no aparecen en el portfolio, no llegan a Instagram, no las ve el público.

Este fin de semana he estado trabajando en varias cosas a la vez. Tardeo Jägger en Valencia, Nexo en Alicante y, entre medias, la programación de octubre de una sala de Valencia.

Varias carpetas abiertas, varios universos completamente distintos y Photoshop echando humo. Bastante habitual.

Para este mes el briefing era llevar la programación al universo de La Bebé, una de las fiestas de la sala que acaba de pasar por un rebranding. Lilas, rojos, negro y una referencia bastante concreta: el universo publicitario de las Spice Girls.

Así que por ahí empecé.

No se trataba de copiar una portada de las Spice Girls, sino de intentar encontrar ese punto en el que ves la imagen y algo te lleva allí: las cuatro chicas, el color, las poses, la tipografía, esa cosa un poco pop de finales de los 90 y principios de los 2000… pero llevándolo al lenguaje de La Bebé y, sobre todo, haciendo que después sirviera para meter la programación de todo un mes.

Y empiezan las pruebas.

Todo el desarrollo inicial
Todo el desarrollo inicial

Esta imagen me gusta especialmente para explicar cómo trabajo porque esto es mucho más parecido a mi día a día que enseñar únicamente el diseño terminado.

Ahí dentro hay horas.

Hay pruebas de cómo llamar al mes, distintas maneras de escribir BebOctubre, tipografías, composiciones con las chicas, pruebas para la programación, piezas individuales, cosas que funcionan, cosas que no y otras que simplemente están esperando a que decida qué hago con ellas.

Voy poniendo cosas al lado. Comparando. Volviendo atrás. Rescatando algo que había descartado. Viendo todas las opciones juntas hasta que poco a poco aquello empieza a tener sentido.

El domingo lo dejé bastante encaminado.

Llegué esta mañana pensando que quedaban los últimos ajustes y que sobre las tres estaría terminado.

Y entonces llega una indicación: recuerda demasiado a una campaña que ya hicimos el año pasado.

Y ahí cambia el día.

Porque además, una vez que te lo dicen, puedes entenderlo. El problema es que toda la imagen que tienes arriba ya existe. Y todas las horas que hay ahí arriba también.

Así que toca separarse de la referencia inicial y buscar otra cosa.

El cambio de dirección
El cambio de dirección

Y esto es unas horas después.

Siguen estando las mismas chicas. Sigue siendo La Bebé. Siguen estando los colores y buena parte de los elementos con los que llevaba trabajando todo el fin de semana.

Pero ya estoy buscando otro sitio.

Cambio las tipografías. Cambio la manera de construir BebOctubre. Cambio jerarquías, composiciones, la forma de colocar a las chicas y la manera de encajar toda la programación.

Y aquí aparece una de las cosas más difíciles de explicar de este trabajo: no puedes hacer que esas horas anteriores condicionen demasiado lo que haces después.

Es muy fácil enamorarte de algo simplemente porque llevas seis horas haciéndolo.

Y hay que aprender a distinguir entre esto funciona y quiero que esto funcione porque ya le he dedicado demasiado tiempo.

Hoy me ha costado.

No porque me pareciera mal cambiarlo. De hecho, viendo las dos direcciones juntas entiendo perfectamente que la segunda se aleja más de aquello que ya habíamos hecho.

Es otra cosa.

Es esa pequeña sensación de mirar el reloj y pensar: todo esto podría haberlo sabido el viernes.

Podría haber tenido otro fin de semana. Podría haber dedicado esas horas a cualquiera de los otros proyectos que tengo abiertos. O simplemente no haberlas trabajado.

Pero este oficio tiene bastante de esto.

Haces cinco cosas para que exista una.

Y las otras cuatro no aparecen en el portfolio, no llegan a Instagram, no las ve el público y, dentro de unos meses, probablemente ni yo recuerde que estuvieron ahí.

Y a veces, lo que no sale está escondido dentro de lo que sí.

Las chicas sentadas alrededor de la mesa, las de la programación, no salen de una sesión de fotos. Son imágenes hechas con IA, y no de un clic: he ido una por una, haciéndoles las caras con distintas IAs, probando, corrigiendo y volviendo a empezar hasta que cada una volvía a ser ella.

Eso tampoco lo cuenta el cartel. Quien lo vea verá a cuatro chicas alrededor de una mesa, no las horas que hay detrás de cada cara.

Por eso quería empezar este blog precisamente enseñándolas.

Porque mi trabajo no es solo lo que termino.

También es todo esto.

Todo lo que no sale.

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